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Desde el amor se entiende mejor

Hemos convertido en cliclé el “All you need is love”, sin embargo no puede haber algo más verdadero que eso.

Los ismos que separan y enseñan odio necesitan amor.

Siempre que nos creemos moralmente superiores y subestimamos al otro por no pensar y actuar como nosotros, estamos repartiendo el contrario del amor.

Cada actuar y sentir de una persona no viene dado por azar, se ha generado por un sin fin de vivencias e interpretaciones propias que lo han llevado a alcanzar el nivel de conciencia en el que están.

El OTRO no es malo, es que no ha sido enseñado y le cuesta desaprender, ya sea porque la época en que nació alimentó ciertas creencias o por un procesamiento alterado de la información.

Si percibiéramos desde el amor entenderíamos más cosas. No se trata de justificar, ni de apoyar cosas en las que no creemos y que conscientemente vemos que hacen daño; se trata de mirar desde el otro lado, que esa persona no ha vivido como yo, no ha interpretado como yo, no ha tenido en mismo proceso que yo, está viviendo igual que nosotros y tratando de entender el mundo. Necesita que le expliquen desde el amor, no desde el juzgar, no desde el decir “estás mal”.

El nivel de conciencia al que cada uno ha llegado viene dado por muchas perspectivas, no pensamos lo mismo que hace cinco años, porque nos estamos renovando, cambiando y aprendiendo a cada momento.

Esa persona que para ti actúa inconcientemente tiene una historia, que la ha moldeado a ser como es, que la ha arrastrado y hace lo mejor posible para adaptarse.

Así como tú puedes ver claramente como esa persona ignora muchas cosas, tú ignoras otras cuantas, porque no ha llegado el momento para que te des cuenta de ello.

Cuando pienso en un monje budista, me doy cuenta de la magnitud de cosas que mi ser aún ignora.

Poniendo un ejemplo claro, el homofóbico es eso porque quizás no entiende, lo que no se entiende se teme. Le enseñaron otra cosa y el desaprender toma mucho trabajo. Es más cómodo quedarse con lo ya aprendido. No es homofóbico porque sea una mala persona, necesita que le expliquen desde el amor. No es un imbécil por ser esto o lo otro. Es lo que es, un ser humano que con el conocimiento que ha guardado y las interpretaciones que ha dado del mundo por sus vivencias, no concibe otra realidad. Pero hay tiempo y puede aprender, no desde el juicio y el odio sino desde el amor y la paciencia, dejando de lado al ego que se cree más alto.

Para entender como se explica desde el amor, viene a mí el típico caso de un niño haciendo berrinche porque quiere algo que en el momento no se puede. Muchos padres a la pregunta de sus hijos del “¿por qué?” responden de forma violenta, con una expresión facial de enojo y diciendo “porque sí, porque lo digo yo que soy tu padre”, entonces la respuesta del niño se da en la misma vibración, con enojo. Si en cambio se les explicara desde el amor, con el detalle que se le explican las cosas a un adulto (la gente se comporta como la tratas), entonces el niño puede asimilar mejor la información y entender que no eres mal padre porque no le das lo que quiere, sino que no se puede por x o y razones.

Siempre me ha parecido curioso como la generación actual, gracias a la facilidad que de obtener información, empiezan a adquirir insighs sobre muchas cosas. Son más tolerantes con la diversidad porque tuvieron la oportunidad de nacer en una época más inclusiva; sin embargo empiezan a excluir al racista, al homofóbico, al cristiano, al que escucha x tipo de música, por creerse intelectual y/o moralmente superiores… pero ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?. La exclusión y el odio es exactamente el mismo.

El caos actual está dado porque todos los bandos quieren tener la razón, creen estar en lo correcto y quieren implantar su forma de ver el mundo a todos. Entender desde el amor que todos cabemos en el mundo, independientemente de lo que pensemos, siempre y cuando no hagamos daño al de al lado, es lo que nos está costando como sociedad.

Los ismos generan violencia. Yo como Fito “Ya no pertenezco a ningún ismo, me considero vivo y enterrado”. Hay gente que necesita afiliarse con un tipo de pensar, a pesar de ello, el reto es vernos como una unidad. Somos uno y los mismos. El mismo equipo.

Cada quien da de lo que tiene. Aquellos que hacen guerra, que hacen daño, son quienes más necesitan amor, no lo han recibido y no imaginan otra forma de vivir. Han sido guiados erróneamente.

La transformación empieza desde cada uno, individualmente. Esa es la revolución. Cuando se cambian las maneras individuales cambia la dinámica del entorno.

La revolución es el AMOR. El amor a todo lo que existe y la compasión hacia ello.

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Catarsis

Two Scorpions in the Sky with Diamonds.

A eso de las ocho de la noche, empezaba la despedida después de dos semanas de descubrirnos entre besos. 

Traías contigo un regalo para volar; con las pupilas dilatadas y llenos de deseo empezamos una aventura que comenzó con risas y se extendió hacía un placer sublime, seguido de un ciento de petites morts, de subir y bajar, de estar presente y sentir el aquí y ahora como lo único existente.

Con todos los sentidos alterados, extasiados, sintiendo de más, fluyendo con cada sensación, disfrutando el movimiento.

“¿Eres consciente?” Repetías mientras yo llegaba de otro planeta para asentir con la cabeza.

Me perdí, deliraba con tu olor, cual droga. Fue amor por segundos.

Te veía como una obra de arte y me hacías sentir eterna.

Vibraba entre cristales y colores, ya la percepción había empezado a jugar trucos, sobreexcitados con el roce, no me cabía la felicidad en el cuerpo, no podía separar lo ilusorio de lo real. 

Mientras todo se derretía, tirados en el piso, dibujabamos figuras en el aire, nos veíamos en cámara lenta, distorsionados, gozando cada instante.

Nadie nos quita este momento, no existe nada más. Fuimos infinitos por un par de horas.

Ahí estábamos, mirándonos quizá por ultima vez y probandonos los labios con los que calmamos tantas veces las ganas.

Yéndome, siendo otra vez una pasajera en tránsito perpetuo.

“Cuerpos de luz corriendo en pleno cielo, cristales de amor amarillo.” Cerati

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Catarsis

Too much stuff

Cuando el bombardeo de publicidad te crea necesidades inexistentes y te rodeas de un contexto con un modelo de vida que se basa en tener, aparentar, acumular y en personas que te definen centrándose en la superficie, llegas a un punto de asfixia, por lo menos en mi caso, cuando sientes que todo eso no va en armonía con tu filosofía de vida.

Me di cuenta que tenía demasiadas cosas que no necesitaba o que no aportaban (sumaban) algo a mi vida, cosas que en realidad me desordenaban, tanto en el plano físico como en el mental. Entre ellas posesiones materiales, pensamientos, prejuicios, actividades, personas, cosas que sentía que debía ser o hacer, roles de género, entre otros. Estaba, además, enferma de la superficialidad cotidiana y del exceso, con las cuales no encajaba.

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Catarsis

Playing God

La falsa ilusión de creer saber cómo deberían vivir su vida los otros, y descaradamente atrevernos a criticar sus elecciones y forma de vida, jugando al rol de dios.

Que ya tiene 30 y no ha tenido hijos, que ya es profesional pero no tiene trabajo, que estudió ingeniería pero trabaja en otra cosa, tanto estudio para ganar tan poco en algo que no tiene que ver con su carrera, podría hacer algo mejor. Que debería prestar mas atención al comportamiento de su hijo, que debería esto y aquello. Que debería ser más así y no tanto como es. Sigue leyendo

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Catarsis

Deseos de cosas imposibles

De repente, después de tantos planes y visualizaciones de lo que quería ser (o me inculcaron que debía ser), después de haber seguido las reglas y estar donde quería estar, me encuentro con que mi cabeza ha cambiado el norte, ha abierto los horizontes hacía cosas antes impensables.

De repente ya no quiero seguir el plan, quiero ir por la vida siendo nómada sin rumbo, descubrir cada rincón, ganándome el día a día como se pueda. Hacer cambios radicales.  Sigue leyendo

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Piensa verde

Consumo consciente 

Actualmente los medios de comunicación están llenos de desinformación, la cual nos lleva a convertirnos en consumidores inconscientes, atentando nuestra salud y el medio ambiente.

La competencia existente en el mercado lleva a los vendedores a producir más de aquello que no necesitamos, vendiéndolo como diferente, de mayor calidad, de distintas propiedades, pero al final sólo es basura, una cadena de publicidad engañosa y una cantidad desmedida de productos contaminantes.

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